7 de abril de 2017

Floreces como sueño de invierno entre cobijas, cuando el frío comienza a mecerme en su dulce consuelo. 
Cuando su brisa me anestesia, me da la chance de perdonar de olvido. 

Cambiando páginas que guardan espacios en blanco, 

que dejo pasar inevitablemente, 
porque tu viento es fuerte. 
Y renuevo las fuerzas que dejé perdidas, 
entre almohadas mal usadas y dormidas; 
Y retozo en esta oleada de energía que regalas,agradecida, del placer de tu visita. 

Y si el sol despunta,

si el reloj se agita,
no lo veas, no lo oigas; 
¡Si es de noche en mediodía!
Y vente pues, secuestrando mis mañanas. 
Abriéndote paso debajo de las sábanas. 
Róbame el suspiro que te aviva. 
Quítame el pudor, devuélveme las brasas.
Hasta que sea de noche, en mediodía.

6 de mayo de 2014

Después de tanto tiempo muda,

vuelvo para escribir lo que no sé decirte sin lastimar lo que intentamos conservar. Vuelvo pensando en si no volví a vivir las mismas situaciones una y otra vez, como un dejà vú constante de mal gusto.

Tu elección, o inelección, me hace olvidar que prometí no odiarte, no tratarte con desprecio. Tu rechazo me colma de rabia. Porque uno inevitablemente llega a las comparaciones y pierde la calma. 

Sólo de pensar que en sus manos te hayas sentido como si fuera el cielo, y conmigo hayas tenido siempre los pies en la tierra. Que te evadís pensando en alguien más, que te negás a dejar ir lo que no te hizo felíz, que me das siempre por sentado. No puedo evitarlo. Es tanto lo que quiero darte como lo que quiero quitarte, tanto como lo que estamos perdiendo.

Lo que no tomas es lo que rechazas. 

¿Cómo te digo que no quiero volver a verte si no puedo dejar de pensar en vivir esta oportunidad? ¿Cómo me decido a no esperar lo que deseo? Y al mismo tiempo quiero que me veas y me elijas, y al mismo tiempo quiero que me pierdas. 

Que me veas irme, y te arrepientas.


28 de marzo de 2011

Busqué las mentiras que dijiste y sólo me encontré las muecas que trataste de ocultar. 

Tú y yo sabemos cuánto mientes, sabemos lo que escondes, y jamás logré que me lo reconozcas. 

¿Ves lo que haces cuando rezas? ¿Te arrepientes de ti mismo alguna vez? 

No es mi locura que lo inventa, tú lo sabes, 
no eres más que lo que queda sin cumplir.

4 de enero de 2011

No me niegues el beso de las buenas noches ...

Cuando cada noche antes de dormir llego a vos mirando bajo, y busco el punto en que busques mi piel, no es un gesto más de la insistencia. Es mi pedido de tregua o consagración. Es la frutillita del postre de un día alto, o la bandera blanca de uno de esos otros que rasguñan los cerámicos del piso.

Si al final del día pesan más tu mal humor, mi mal carácter, los desacuerdos, los problemas, lo mucho que te enloquecen muchas cosas de mi, y lo mucho que me frustran tantas cosas en vos ... por favor no me niegues el beso de las buenas noches, que es cuando más lo necesito. Es cuando no te tengo al lado que necesito encontrarte. Aunque eso sea en la vereda de enfrente.

El beso de las buenas noches es mi modo de saber que seguís estando ahí, que es cuando menos queremos vernos que más lo preciso. Es mi manera de decirte que seguimos siendo los mismos, aún cuando menos simpáticos. Así que no me lo quites, es uno de los peores daños.

Cuando cada noche antes de dormir llego a vos mirando bajo, busco a mi amigo, no pretendo enfrentar a mis demonios. Quiero únicamente esa pausa, sin provocación, sin más desengaño.

Por eso no me niegues ese beso para no perdernos el rastro en medio de la distorsión del tiempo-espacio.  Sólo no me niegues el beso de las buenas noches, que es mi punto de contacto. 

Por eso, sólo por eso, no me lo niegues ...

Que nada puede hacerme sentir más sola, que nada puede hacer que nos perdamos tanto.

23 de diciembre de 2010

"Dios me libre de ser uno de esos tantos
que sin principios ni coraje viven,
que usan y abusan en excusa de sus vicios
de todo aquel que los excusa y los redime.

Dios me salve de mirar a mi costado,
de ir hablando sin saber,
sin conocer que muchos de esos tantos
son mis vecinos, son la gente en que confío.

Dios me dé la muerte si a mis letras falto,
si manoseo sin pudor esto que digo,
si me convierto en otro chanta por cansacio.
Venga a mi la parca si he de vivir como cretino.

Cuando despotrique por quien falta
que a mi voz la calle otro sonido,
cuando extienda la mano para recibir
aquello que ni pago, ni gano, ni conquisto,
extiéndame la otra y quítenmela como castigo.

Cuando no distinga de tanto parlotear
el razonamiento de lo lógico,
la honestidad de lo debido,
la voluntad de haberlo merecido;
apaguen mi cerebro porque ya no es mío.

Y si con el tiempo me acostumbro a no mirar,
si prefiero no escuchar, si me hago el distraído;
o si me dejo de espantar por saber lo que no digo,
si lo tomo como tal, y así como tal vivo,

sientan pena de mi alma miserable
escrachen a mi espíritu vencido y corrompido;
mírenme cuando se vean al espejo,
y, con un papel en blanco, votenme como político."

28 de noviembre de 2010

Se van las aguas del dolor que no sentiste, ni buscaste, ni pediste. 
Como el murmullo de algo más que no esperaste; como algo más para el olvido. 
Un nuevo fracaso que se viste de olvido.




No destiñes el color de tus pupilas sin sentir que lo has querido,
sin que fuese tan solo una pregunta,
sin que fuese algo más que el recorrido.



No lamentes la intención que no dijiste de palabras no pensadas de momentos no vividos.



Ni busques entre caras y suspiros el suspenso aletargado, el terror de ser vos mismo.


Mírate, las aguas no reflejan si no han visto.


Miéntete, que hoy no es el día que despiertes, hoy es uno más, de uno mismo.

4 de octubre de 2010

Me entregaría hoy mismo a la pasión de vivirte. De conocerte. Cambiar de brazos al ritmo antojadizo de mi instinto. Degustarte. Abusando de la piel sobre la arena ardiente, en medio del agua fresca, en la humedad de tus cuevas, tus chozas. Manos blancas, manos negras, manos morenas. Pieles sin colores, cuerpos sin idiomas, fantasías sin creencias. Lealtad que puede y quiere ser infiel. Con prisa sin sábanas, sin prisa con recelo. Pacientes comienzos, desesperadas embestidas, acabados finales.

Entregaría hoy mismo mi cuota de pasión a tu universo y mis deudas acumuladas. Mis recatos, que son pocos, y mis destapes más anónimos. El sudor entre mis piernas y la sequedad de mi boca.

Y sólo pediría un poco más, ... y sólo me darías todo el tiempo.
Arrancando en el desasosiego de no tener ganas de arrancar, se siente el coraje del impulso. Se siente esa explosión desesperada de la vida que intenta dejar de diluirse.

Se siente sólo cuando arrancas, sólo si comienzas. Entre las rutinas, el desgano, el cansancio, perdemos la motivación y con el tiempo nos abandonan los incentivos. Y si damos las últimas brazadas a tiempo salimos, sino el camino de descenso no termina, es infinito. Y nos ven perdernos, y nos ven apagarnos. Cuando no hay magia ni mito, ni poder divino que pueda con nosotros mismos. Vamos llegando sin querer a donde los vimos, y nos desesperamos. Y ahora está tan cerca y parece tan sereno. 
Está tan cerca y es como un juego inacabable. Que repetimos, ida y vuelta del mismo modo que dejamos ir el tiempo.

La sustancia que adormece nuestra cabeza se desplaza por nuestro cuerpo como un río cálido en el que nos dejamos flotar; 
y es pobre mansedumbre del intoxicado, del aletargado, del bebido.
Que si me siento acorralada hecho a andar por donde nadie se lo espera. Si me atrapa la nostalgia vuelvo atrás, si me presiona el compromiso salto al tiempo en que desaparezca. 

Soy fugaz y efímera como es el viento, cobarde si la valentía me condena. El camino, el atajo, y el punto de partida.

Si te mezo en mis susurros soy la calma del río en el remanso. Si te enfrento en arrebatos soy la verdad incómoda; que no se evita, que no perdona, no da tregua.

Y cada vez que la nostalgia me escoza la piel me entrego al viento, aullando, con el hambre voraz de quien no tiene hogar, con la sed de quien añora lo dejado atrás.

Y cada vez que encuentro en tu brillo el reflejo de mis ojos soy el ronroneo al alba. 
Soy la garantía del placer entre tus sábanas.
La sensación de no saber si me tendrás mañana.